viernes, 18 de julio de 2014


¿Podría haber sido objetivo del misil ucraniano
el avión del presidente Vladimir Putin?






Tras las manifestaciones y hogueras de la Plaza Maidan no había otra realidad que la de las milicias nacionalistas de corte nazi que ocuparon el poder en Kiev y la voluntad de EE.UU. de cercar a Rusia con bases de la OTAN, una una temeridad que pone en peligro la paz mundial propia de aprendices de brujos, que ese parece ser el juego elegido por Washington para su política internacional. Pero la realidad es terca y, en ocasiones, hasta termina imponiéndose. 

Con las lecciones bien aprendidas del infierno desencadenado en Siria, no tardé en ver por donde iban los tiros tras los bastidores del escenario revolucionario de los sucesos de Kiev. Lo dejé escrito y previne que se avecinaba una guerra civil, tan exteriormente diseñada y provocada como el holocausto sirio, en la entrada que coloqué en este blog hace casi seis meses y que titulé "Ucrania por el camino de Siria: informe para ciegos".   



Paramiliatres de ultraderecha en Kiev,
 el pasado mes de febrero

Nada se sabe nada acerca de la autoría del horrible atentado a la navegación aérea internacional llevado a cabo desde suelo ucraniano con el derribo en pleno vuelo del Boeing 777 de la Malaysia Airlines, posiblemente alcanzado por un proyectil tierra-aire disparado desde suelo ucraniano, que ha provocado la muerte de todos sus ocupantes, 298 víctimas. No deja de llamar la atención que, apenas conocida la noticia, los comentaristas políticos españoles vienen clamando con extraña unanimidad desde nuestras emisoras de radio contra Rusia y contra Putin. Están bien entrenados para mentir y saben automáticamente hacia dónde deben dirigir las sospechas de la opinión pública: Putin debe ser satanizado, es la consigna de Washington desde que la diplomacia rusa impidió el previsto ataque final estadounidense contra Siria. 

Lo más probable es que la pregunta con la que inicio esta entrada, difundida en los medios rusos, sea un recurso improvisado a toda prisa para contrarrestar los efectos de las acusaciones que de manera casi instantánea empezaron a llover sobre la culpabilidad rusa y, más concretamente, sobre el presidente Vladimir Putin, atizadas ferozmente por los mismos comentaristas que nos llevan mintiendo desde hace más de tres años sobre el holocausto sirio. También son los mismos que, desde el principio, apostaron por la desestabilización de Ucrania y la descarada intervención de la OTAN para llegar a una situación de guerra civil, que sirviera de cortina de humo para ocultar el fin de toda esta operación tan cuidadosamente preparada: privar a Rusia de su zona de influencia para instalar en ella bases de la OTAN. En definitiva: cercar a Rusia y acorralar a su presidente, presentándolo como el nuevo gran peligro para Occidente. Y obligar a la Unión Europea a que frene su comercio con Rusia y apueste por una nueva política de rearme. Otra vez la Guerra Fría.


Ucranianos del Este cruzando un puesto fronterizo ruso

Sabemos que la milicia prorrusa está acosada, saltando de aquí para allá, porque anda tan escasa de hombres como de medios. Tanto es así que los ucranianos prorrusos se sienten abandonados por Rusia, hasta el extremo de abandonar casas y enseres para cruzar la frontera y buscar refugio en Rusia. A pesar de que el desastre humanitario es de proporciones descomunales, apenas si ha encontrado eco en los medios informativos occidentales.


2 de julio. Poblado Lugánskaya. Varias casas quedaron destruidas tras el ataque aéreo del ejército ucraniano. La mayor parte de las viviendas quedaron inhabitables, como la de esta anciana

16 de junio. Slaviansk. Entierro de Tatiana Kubran, enfermera de 41 años que perdió la vida durante un ataque de morteros. Además del hospital de la ciudad, el bombardeo alcanzó un hospital materno

20 de mayo. Slaviansk. El ejército ucraniano sostiene un fuego intenso de artillería contra la ciudad. Los proyectiles impactan contra las viviendas

1 de junio. Slaviansk. A principios de abril en Slaviansk vivían cerca de cien mil personas. A principios de junio, cerca de la mitad de los habitantes abandonó la ciudad, comenzando la evacuación 
por los niños. 

23 de mayo. Poblado de Semiónovka, Slaviansk. El miliciano regresó a su casa
y  encontró las ruinas: fue destruida por un impacto directo 
durante el fuego nocturno de la artillería ucraniana. 

Hace una semana que la Federación Rusa tuvo que decretar el estado de urgencia en seis provincias (los oblast de Rostov, Volgogrado y Astrakán, el krai de Stavropol, la República de Kalmukia y la ciudad de Sebastopol) ante el éxodo de refugiados provenientes de Ucrania. Desde el inicio de la ofensiva militar llevada a cabo por el ejército del régimen de Kiev, cerca de quinientas mil personas han cruzado los pasos fronterizos para buscar refugio en Rusia y más de veinte mil han solicitado asilo político a las autoridades rusas. 

Así las cosas, ¿qué capacidad tienen estas milicias prorrusas para disparar un misil tierra-aire tan sofisticado como para alcanzar un avión que vuela a 10.000 metros de altura? La respuesta parece ser que poca o ninguna. Por el contrario, el ejército al servicio del gobierno de Kiev conserva íntegro todo su arsenal de fabricación rusa y cuenta con especialistas, asesores occidentales y mercenarios polacos reclutados por organizaciones vinculadas a la OTAN: ¿Qué capacidad tienen estos para derribar el Boeing malasio? Toda, es la segura respuesta.


Según un comunicado de la Agencia Nóvosti realizado a las 15:21 horas del viernes 18 de julio, el servicio de prensa del  Ministerio de Defensa de Rusia emitió un comunicado en el que informaba que fue detectado el funcionamiento de un radar ucraniano el día de la catástrofe del Boeing malasio y determinó las localidades de donde pudo ser derribado, según ha comunicado el referido servicio de prensa.

El departamento militar ruso también informa que la ruta de la aeronave siniestrada y el lugar de su caída están al alcance de cinco baterías de sistemas antiaéreos ucranianos, entre ellas, tres de largo alcance, y dos –de sistemas Buk-M1– de alcance medio: “Los equipos de vigilancia rusos monitorearon el 17 de julio el funcionamiento del radar Kúpol de una batería Buk-M1 emplazada en las inmediaciones de la localidad de Stila (a 30 kilómetros al sur de Donetsk)”, dice el comunicado.

La nota precisa que las capacidades técnicas del Buk-M1 permiten realizar el intercambio de datos sobre los objetivos aéreos entre diversas baterías que integran el grupo. “Por lo tanto, el lanzamiento de los misiles pudo haber sido efectuado de cualquiera de las baterías emplazadas en la localidad de Avdéevka (a 8 kilómetros al norte de Donetsk) o Gruzsko-Zoriánskoe (a 25 kilómetros al este de Donetsk)”, señaló el ministerio ruso.

Según la misma fuente, en la zona de Donetsk se encuentran baterías ucranianas con 27 lanzadores de misiles Buk M1 capaces de destruir objetivos a una altura de más de 30 kilómetros. En su comunicado, el Ministerio de Defensa cuestionó las declaraciones de Kiev de que aviones y sistemas antiaéreos de Ucrania no dispararon contra objetivos aéreos en la zona de la catástrofe: “No es posible hacer una conclusión tan unívoca en plazos tan reducidos cuando en la zona se desarrollan combates encarnizados”, según los militares rusos.

Otro elemento hay: ¿Qué podrían ganar los prorrusos con esta acción criminal? La respuesta es bien sencilla: su aniquilación total, aplaudida, encima, por todo el mundo mundial. Sería su suicido colectivo. ¿Qué gana en cambio el gobierno antirruso de Kiev? Tampoco hay que exprimirse la cabeza para responder a esta cuestión: tener las manos libres para proseguir sus ataques en la zona prorrusa con el beneplácito  de la opinión mundial, cuya prensa llama “separatistas” a las milicias que luchan por el derecho a que la población prorrusa siga existiendo como la ciudadanía libre que ha venido siendo hasta que el poder gubernamental de Kiev fue ocupado por los prorrusos, con la descarada ayuda de EE.UU. y la bendición de sus socios de la OTAN.

Una información posterior de enorme trascendencia es que los pilotos del Boeing malasio presuntamente derribado tuvieron que descender la aeronave el avión hasta 10.050 metros por exigencias de los controladores aéreos ucranianos, según ha declarado hoy, viernes 18, el vicepresidente de Malaysia Airlines, Huib Gorter, en una rueda de prensa celebrada en Amsterdam. Se trata de un gravísimo asunto que deberá ser investigado por una comisión internacional que incluya a representantes del Gobierno de Malasia.


   
Pero quedan en el aire las respuestas a otra cuestión no menos importante: ¿sabían el gobierno de Kiev y los servicios de inteligencia occidentales que los prorrusos tenían o tienen proyectiles BUK operativos antes del derribo del avión de la Malaysia Airlines? Y si lo sabían, ¿cómo es posible que hayan venido permitiendo el sobrevuelo de su espacio aéreo existiendo misiles de ese tipo y con semejante alcance en las peligrosas manos de supuestas milicias incontroladas?  

Que se trata de un salto en la "estrategia de tensión" resulta más que evidente. ¿Pero quién ha diseñado y llevado a cabo esta política? Algo terrible no cuadra en la tragedia del Boeing malasio. O tal vez sea que cuadra demasiado. Y demasiado pronto.



Otra entrada sobre la cuestión ucraniana en este Blog:

¿UCRANIA VERSUS CRIMEA?






2 comentarios:

  1. Sabemos que la guerrilla pro-rusa está acorralada, saltando de aquí para allá, porque anda tan escasa de hombres como de medios. Tanto es así que los ucranianos pro-rusos se sienten abandonados por Rusia, hasta el extremo de salir corriendo, abandonando casas y enseres, para cruzar la frontera y refugiarse en Rusia. Así las cosas, ¿qué capacidad tienen estos grupos pro-rusos para disparar un misil tierra-aire tan sofisticado como para alcanzar un avión que vuela a 10.000 metros de altura? La respuesta parece ser que poca o ninguna. El ejército al servicio del gobierno de Kiev conserva íntegro todo su arsenal de fabricación rusa y cuenta con especialistas, muchos de ellos mercenarios polacos reclutados por organizaciones vinculadas a la OTAN: ¿Qué capacidad tienen estos para derribar el Boeing malasio? La respuesta no ofrece dudas: toda. Así que mis conclusiones, amigo José, son coincidentes con las tuyas.

    Tu Blog es como un oasis en pleno desierto. Gracias, amigo José. Recibe un gran abrazo.

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  2. Como podrás ver, he incorporado los cruciales asuntos que planteas a la redacción final de esta entrada. Dice el refrán que mas ven cuatro ojos que dos. Gracias, amigo.

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